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jueves 14 de diciembre de 2017
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05/12/2017
Nacionales
La nieta 126 compartió su alegría con las Abuelas de Plaza de Mayo
Adriana es hija de Edgardo Garnier y Violeta Graciela Ortolani, ambos aún desaparecidos. "¡Bienvenida!", la recibió Estela de Carlotto y destacó que "su familia la buscó siempre".

“¡Bienvenida nieta 126!”, con esas palabras y una inmensa ovación, las Abuelas de Plaza de Mayo presentaron a la nueva nieta recuperada que ayer se enteró que es hija de Edgardo Garnier y Violeta Graciela Ortolani, ambos aún desaparecidos. “Su familia la buscó siempre. Fueron de los primeros en hacer la denuncia en Abuelas”, contó Estela de Carlotto sentada junto a la nieta y la hermana del joven secuestrado en 1977. "Estoy feliz, estoy plena", aseguró la joven, quien celebró tener "una abuela" y dijo que se le "completó la vida".

Violeta Ortolani fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976, con ocho meses de embarazo, contó Estela de Carlotto. “Edgardo buscó por todos lados a su mujer hasta que el 8 de febrero de 1977 también el fue secuestrado. Su familia continuó la búsqueda y fue una de las primeras en hacer la denuncia, pero nunca hubo ningún dato concreto sobre la pareja ni el niño o niña nacida en cautiverio… hasta ahora”, contó la presidenta de Abuelas, al inicio de la conferencia.

La joven, que fue anotada como Adriana Cosantino, se acercó al Área de presentación espontánea de la sede de Abuelas para consultar por su identidad porque alguien de su entorno familiar le había dicho que no era hija biológica de la pareja que la crió. “Me enteré que no era hija biológica de mis padres un sábado y el lunes siguiente ya estaba acá para preguntar si era hija de desaparecidos, más que nada por mi fecha de nacimiento”, contó la nieta, que no podía contener la felicidad. 

Contó que le dieron turno para hacer los análisis en la Conadi y que cuatro meses más tarde la llamaron para decirle que no había habido compatibilidad con el registro. “Seguí mi vida pensando otra historia, que me habían abandonado, por ejemplo, pero no podía tener certeza, tenía que aprender a vivir con eso. Dónde iba a buscar cuarenta años más tarde”, se dijo después del llamado.

Ayer, sin embargo, la nieta recibió el llamado. “Me dijeron que había información que me tenían que dar personalmente y ahí sospeché, me puse muy ansiosa y una compañera de trabajo me acompañó”, siguió contando cómo fue que recibió la noticia.

“Estoy feliz, estoy plena”, celebró la nieta al compartir la noticia. “Se me completó la vida. La sensación de pasar de pensar que fui abandonada, no deseada, a sentir que fui una persona muy querida, muy deseada, muy buscada, que tengo una familia hermosa y que tengo una abuela, ¡no lo puedo creer!”, siguió su relato la nieta, que todavía “no caía” y estaba en shock.

Hacia el final de la conferencia, la joven alentó a que todos los jóvenes que tengan dudas se acerquen a Abuelas. “No pudieron: el amor le ganó al odio. El amor es más fuerte que el odio, siempre”, celebró la nieta 126, que podrá adoptar el apellido de sus padres desaparecidos para pasar a ser Adriana Garnier Ortolani.

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