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02/02/2014
Salud | Lic. Juan León Roldán Moreno
Ventajas de ser optimista
‘’A los pesimistas, la idea de que todos sus esfuerzos son en vano les impide tratar de mejorar la situación’’, dice Seligman. ‘’Así, cuando les ocurre algo malo, se dan por vencidos’’.

El pensamiento positivo es mucho más que la fe ciega y su poder para transformar al ser humano es ilimitado. Los optimistas en casi todos los ámbitos de la vida suelen tener más logros y alcanzar mayor éxito social. Además son menos propensos a deprimirse y a contraer trastornos físicos.

 

El profesor de psicología Martín Seligman expresa que hay pruebas de que la buena predisposición de ánimo fortalece el sistema inmunitario. Los psicólogos creen que el optimismo y el pesimismo son hábitos que aprendemos en la infancia, sobre todo de nuestros padres. Según Seligman el optimismo es una forma habitual de explicarse los reveses de la vida. Señala que el pesimista cree que las cosas malas que le ocurren se deben a circunstancias permanentes. (‘’No aprobé el examen de matemáticas porque estoy negado para los números’’) y que las cosas buenas obedecen a circunstancias temporales (‘’Mi marido me trajo flores porque hoy le fue bien en el trabajo’’).

 

El optimista, en cambio, atribuye la adversidad a causas, temporales. (‘’No aprobé el examen porque no puse suficiente atención’’). El pesimista permite que un disgusto referente a un sólo aspecto de su vida se extienda a todos los demás. Por ejemplo, si lo despiden de su empleo, no sólo se sentirá mal por haberse quedado sin trabajo, sino que comenzará a temer que su matrimonio esté en peligro y que sus hijos se le rebelen. El optimista, en cambio no deja que un revés contamine su vida entera (‘’No tengo trabajo, pero estoy en armonía con mi mujer y a mis hijos les va muy bien en la escuela’’).

 

‘’A los pesimistas, la idea de que todos sus esfuerzos son en vano les impide tratar de mejorar la situación’’, dice Seligman. ‘’Así, cuando les ocurre algo malo, se dan por vencidos’’.
¿Quiere ser más optimista? Afortunadamente los hábitos aprendidos, pueden desarraigarse. Las investigaciones más recientes en la materia demuestran que el optimismo es una habilidad que cualquiera puede dominar. Para conseguir el cambio el pesimista debe aprender a cuestionar sus pensamientos negativos. Debe siempre atribuir el problema a una mala estrategia, no a un defecto de carácter. De tal manera, en vez de sentirse impotente, podrá tomar medidas. Debe ensayar, por otra parte, el papel del triunfador. En los experimentos, los individuos que acometen una empresa esperando tener éxito se desempeñan mejor que los que temen fracasar.

 

Otras estrategias pueden ser otorgar valor a sus éxitos pasados y tener en cuenta las cosas buenas que le ocurren, gracias a su propio esfuerzo.

 

Finalmente, según el psicólogo CR- Snyder ‘’el optimismo no es sólo una cuestión de voluntad; también exige hallar medios para alcanzar los fines que se persiguen. Escoja objetivos en forma inteligente, cerciórese, de que son los que usted quiere. Y fundamentalmente no tenga miedo al fracaso.’’

 

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