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13/10/2012
Ciencia
Secretos de la astronauta que vivió 700 horas en el espacio
Ellen Baker pasó por Buenos Aires y reveló las curiosidades de vivir fuera de la Tierra durante los tres vuelos que realizó en los ya retirados transbordadores espaciales

Estuvo en la Argentina durante septiembre poco menos de una semana. Pero durante el viaje Houston - Buenos Aires, no dejó de pensar en el espacio exterior. Un lugar que conoce muy bien y al que ha visitado varias veces.

"En el tiempo que me llevó llegar a Buenos Aires desde el lugar en que vivo, podría haber dado ocho vueltas alrededor de la Tierra", lanzó risueña la reciente ex astronauta de la NASA, Ellen Baker en una entrevista con LA NACION, en el marco de una serie de actividades de cooperación bilateral en las áreas de ciencia y tecnología auspiciadas por la Embajada de Estados Unidos en la Argentina .

"Para mí el hecho de pasar casi 700 horas en el espacio fue grandioso. La Tierra es hermosa desde el espacio. Hacemos 16 órbitas terrestres por día y la mayoría de ese tiempo lo volcamos trabajando. Pero el poco que tenemos libre, lo aprovechamos para ver la Tierra desde una ventana", comentó la astronauta que estudió geología en la Universidad de Buffalo, se doctoró en Medicina en la Universidad de Cornell (1978) y obtuvo un Máster en Salud Pública en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Texas (1994), este último, luego de su ingreso a la carrera de astronauta.

Con este impresionante currículum académico y uno laboral en la Agencia Espacial Estadounidense que abarca 30 años de servicio, Baker participó de tres misiones espaciales donde realizó experimentos relacionados con las ciencias biológicas.

Fue integrante de las misiones en transbordadores espaciales STS-34 en 1989 donde colaboró con el despliegue de la nave Galileo que exploró Júpiter, STS-50 en 1992 y STS-71 en 1995, acumulando un total de 686 horas en el espacio. Hasta su retiro, en diciembre de 2011, fue jefa del área médica de la Oficina de Educación de Astronautas de la NASA.

¿Cómo es viajar al espacio?

En el espacio, la sensación de falta de gravedad es increíble, hasta el punto de no saber dónde están tus pies o tu cabeza; si arriba o abajo. Utilizamos velcro en casi todo lo que manejamos. En nuestra vestimenta, para las herramientas, en los utensillos para comer o asearnos. También tenemos un dicho gracioso: "Cualquier día en el espacio es un día malo para nuestro cabello".

 Ellen tomó con mucha responsabilidad los experimentos científicos que realizó a bordo del transbordador espacial. Foto: NASA

¿Cómo repercute la falta de gravedad en el trabajo diario?

Aunque el cuerpo humano vive en gravedad, se adapta rápidamente a su ausencia. Pero cuando pasás varios días en el espacio, la falta de gravedad puede influir muy negativamente en la salud de tus músculos y huesos. Constantemente flotás y no ejercitás ningún músculo. Por ello es muy importante hacer ejercicio en el espacio. Tenemos cintas mecánicas, máquinas para levantar pesas con resistencia y bicicletas fijas de entrenamiento.

¿Y el trabajo de todos los días?

Siempre hacemos una revisión programada de las tareas que tenemos asignadas en el espacio, siguiendo las instrucciones al pie de la letra a la hora de realizar una misión. Nosotros estamos encargados de los experimentos científicos una vez que estamos en el espacio, ya que todo el programa está elaborado previamente en tierra. Los cientificos son los que diseñan los experimentos y proveen el equipo. Nosotros lo operamos. Es una gran responsabilidad. Si bien parece que estamos solos, no es así. Poseemos un gran equipo abajo que está comunicado siempre con nosotros por si tenemos dudas o problemas.

¿Cómo inició su carrera espacial?

En 1981, al término de mi residencia, comencé a trabajar como médica en el Centro Espacial Johnson de la NASA y fui seleccionada como astronauta en mayo de 1984. Desde entonces trabajé en la NASA durante 30 años en los Programas de Transbordadores y Estaciones Espaciales y en el desarrollo del Programa Exploración.

¿Cómo vivió su primera misión en un transbordador espacial?

La misión Atlantis STS-34 (18 al 23 de octubre de 1989) partió desde el Centro Espacial Kennedy en Florida y aterrizó en la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California. Durante la misión, en la que realizamos 79 órbitas de la Tierra, recorriendo 2.896.820 kilómetros en 119 horas y 41 minutos, lanzamos la sonda espacial Galileo que viajó directamente a Júpiter para explorarlo. También, realizamos un mapeo de ozono atmosférico además de llevar adelante diversos experimentos médicos y científicos.

Científicos muy inteligentes construyeron el módulo Galileo, que fue puesto en órbita durante mi primera misión al espacio. Después de seis horas de haber despegado, nosotros lanzamos esa sonda al espacio con destino al planeta Júpiter. Estaba diseñada para operar durante 22 meses alrededor de Júpiter, después de un viaje de seis años, pero pudo enviar datos durante siete años. De esta manera pudo continuar recolectando datos del mayor planeta del Sistema Solar y enviarlos a la Tierra.

 Los astronautas que acompañaron a Baker durante uno de sus viajes espaciales en el Atlantis. Foto: Archivo / NASA

¿Qué desafíos tuvo para su segunda misión espacial?

La segunda misión que me tocó viajar, fue la primera más larga para un transbordador espacial, ya que permanecimos 14 días y no 7 como en las anteriores. Y yo no estaba encargada de los experimentos científicos, sino en la ingeniería de vuelo del transbordador.

Viajamos en el transbordador Columbia (25 de junio al 9 de julio de 1992) que partió y aterrizó en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El vuelo STS-50 fue el primero del Laboratorio de Micro-gravedad de los Estados Unidos y el primero del orbitador de duración extendida. Durante dos semanas, la tripulación realizó experimentos científicos sobre el crecimiento de cristales, física y dinámica de los fluidos, ciencias biológicas y de la combustión. Los objetivos de la misión se cumplieron en 221 órbitas a la Tierra, recorriendo 9.173.260 de kilómetros en 331 horas y 30 minutos en el espacio.

¿Y en la tercera misión vivió en una estación espacial?

En la tercera misión, otra vez en el Atlantis, tuve el importante desafío viajar en el primer transbordador que se acoplaba a una estación espacial. Fue en 1995 cuando el Atlantis visitó la estación espacial rusa MIR.

Mi trabajó volvió a estar abocado a lo científico, ya que estudiaba los efectos que tuvo la gravedad en los astronautas que habían estado durante tres meses viviendo en la MIR. Les realizamos diversos estudios médicos y análisis varios. Y los llevamos de vuelta a la Tierra. Dejamos, en cambio a dos astronautas en la MIR, por lo que fuimos ocho los que regresamos, un pasajero más que el viaje de ida.

La misión Atlantis STS-71 (27 de junio al 7 de julio de 1995) fue lanzada desde el Centro Espacial Kennedy y cumplió con éxito los objetivos al cabo de 153 órbitas a la Tierra, 6.598.310 kilómetros y 235 horas y 23 minutos.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes que quieran ser astronautas?

El consejo es que estudien mucho, que sean buenos en lo que hacen y siempre mantengan ese sueño dentro; no lo olviden. Lleva un montón de tiempo y de esfuerzo, pero hay que ser paciente. La mayoría de los astronautas no son elegidos hasta que alcanzan los 30 años o más, por lo que para un chico de 14 o 15 años, eso significa mucho tiempo para alcanzarlo. Pero también se necesita tiempo para alcanzar las habilidades necesarias para ser un buen astronauta, entre ellas, ser bueno en física y también hablar muy bien inglés y ruso, ya que hoy en día el espacio es un lugar de cooperación internacional.

Usted es una persona que se ha planteado varios desafíos en su vida y los ha concretado

La mayoría de los astronautas está en la búsqueda de desafíos, está en nuestra naturaleza.

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Fuente: La Nación

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